lunes, 21 de mayo de 2018

El asesinato de mi tía de Richard Hull


Sinopsis
Edward Powel era un joven de gustos exquisitos y mente elevada. Pero su absurda tía no le comprendía. 
No sólo le obligaba a quedarse en el poblacho galés donde ambos habían vivido siempre, con la amenaza de cortarle el suministro de dinero, si emprendía el vuelo hacia regiones dignas de su persona, sino que le consideraba holgazán, bajo, gordo y tonto. La solución, por tanto, no podía ser más obvia: 
si liquidaba a su incómoda e impertinente tía, heredaría el dinero y habrían terminado sus humillaciones.

Reseña
A través de otros blogs llego a mi lista de lecturas este libro.

El autor, utiliza a Edward, el protagonista, para contarnos esta historia, un relato en primera persona en su mayor parte y que nos tiene engañados...

La narración tiene la apariencia de un diario, donde se describe el cómo ve Edward el entorno que le rodea; sin embargo, en vez de contarnos el paisaje y sus relaciones, más bien agrias con su tía y los habitantes del pueblo, vemos como se perfila su carácter, una personalidad llena de defectos, que considera a todos los demás como inferiores a él.
El único inconveniente, es que lo magnifica todo; lo que le sucede, piensa y/o actúa, y al final solo consigue provocar una sonrisa, e incluso en ocasiones una carcajada, porque cada cosa que lleva a cabo, le pone más en ridículo y resulta más inverosímil.

Todos los intentos del protagonista se vuelven contra él.
Su interés, su narcisismo y su egoísmo, contrastan con el carácter de las personas que le rodean, esa gente sencilla que posee un temperamento normal y un carácter apacible.

En un momento dado, la narración toma un giro inesperado, y es la tía quien tiene que tomar el relevo y convertise en narrador; tal vez sea ese punto de inflexión el que realza el final insólito de la narracion, y desmuestra que Edward es un personaje ridículo, infantil y fantasioso, con falta de energía, y obsesionado en un objetivo que no sabe alcanzar.

Este libro es una comedia negra escrita en 1934, pero no tiene ninguna referencia a un tiempo específico, con lo cual no resulta ni anticuado ni pasado de moda, me recordó en su humor negro a la película protagonizada por Cary Grant, 'Arsenico por compasión' y otras similares.

Os recomiendo este libro de fácil lectura y muy ameno, algunas situaciones son realmente hilarantes, y los pensamientos de Edward, contados todos desde su punto de vista, contrasta con las versiones relatadas al final por su tía, que os guarda una sorprendente revelación al final.

Si yo fuera este libro, me gustaría ser el diario del protagonista, para reirme cada día con sus pensamientos incoherentes y divertidos.

lunes, 7 de mayo de 2018

Agatha Raisin 01. Agatha Raisin y la quiche letal de M. C. Beaton


Sinopsis

A sus cincuenta y tres años, Agatha Raisin quiere empezar de cero: ha decidido cerrar su empresa de relaciones públicas y cambiar su piso de Londres por una casita de ensueño en Carsely, un pueblo en el corazón de la Inglaterra rural. El problema es que empezar de cero no es tan fácil: Agatha se siente sola, echa de menos su vida social londinense y, por si fuera poco, percibe que sus nuevos vecinos la tratan con una frialdad que para una mujer acostumbrada a salirse con la suya puede resultar ofensiva.
Dispuesta a hacer lo que sea por ganarse la simpatía del vecindario, Agatha decide participar en un concurso de quiches. Para asegurarse el triunfo, compra una quiche en una tienda de comida preparada de la City. ¿Qué es entonces lo peor que puede pasarle, además de no ganar un concurso dotado con un premio de diez míseras libras? Que uno de los miembros del jurado muera envenenado… Señalada por medio pueblo como principal sospechosa, Agatha Raisin iniciará las pesquisas por su cuenta y riesgo.
Reseña
Agatha Raistin es un personaje muy curioso, y en él apreciaremos una lenta evolución, que va desde su inicio como fría, dura y distante empresaria, a la dulce imagen de una dama de la aristocracia rural, ya más que descrita en muchas novelas y películas, y que se encuentra llena a rebosar de obras benéficas, rastrillos y concursos de tartas y pasteles.

La narrativa de este libro es sencilla, y me recuerda a esas novelas donde lo importante no es hacer un gran despliegue de conocimientos descriptivos y menos aún complejas técnicas literarias para atrapar a los lectores.
La autora mediante un argumento sencillo y unos capítulos breves, nos mantiene pendiente de la devolución de la protagonista, que si bien nos puede recordar a la entrometida Miss Marple de Agatha Christie, posee su propio carisma y método deductivo, además de un sentido del humor especial que la llevará a convertirse en alguien entrañable.
Por otro lado, poco a poco nos sumerge en un argumento que nos atrapa y no se hace en ningún momento pesado, más bien todo lo contrario, encontrándonos en ocasiones situaciones realmente hilarantes.

Cada uno de los personajes están descritos al detalle, y el entorno aparece descrito de tal manera, que se convierte en una obra atemporal, tal vez lo importante en este caso no es el dónde, cómo y quién comete el crimen, sino el deseo de la autora por narrar un 'suceso' detectivesco, con un cierto humor reflejado en la exageración estereotipada de cada uno de los participes de la trama: desde los borrachines del pub inglés, a las estiradas 'señoritas' de la asociación del pueblo, ¡cómo no! aliadas con el pastor de la iglesia, y los policías torpes o pueblerinos.

Es una novela policíaca sencilla sin pretensiones de tener una compleja trama de personajes conflictivos, angustiados y obsesionados, y por ello tal vez se convierte en una obra policíaca con un especial encanto: sencilla, fácil de leer, y preparada para entretener.

Si yo fuera este libro me iría al a campiña inglesa con la Señorita Raisin, a ver como se va convirtiendo de Cruela de Vil en la Señora Fletcher, o más bien en la abuelita cuidadora de Piolín.

domingo, 29 de abril de 2018

La tienda de los suicidas de Jean Teulé


Sinopsis
En esta novela enormemente divertida, no exenta de humor negro, el lector penetra en la tienda y en la vida de una familia, los Tuvache, dedicada desde hace generaciones a la venta de toda clase de productos (sogas para ahorcarse, toda clase de venenos, armas, etc.) que cualquier suicida debe tener a mano para el momento en el que decida abandonar este mundo. Los Tuvache se sienten orgullosos de su trabajo y de su reconocida eficacia profesional, hasta que el menor de sus vástagos empieza a dar muestras inquietantes: es un niño alegre, al que le entusiasma la risa.

Reseña
Acometo hoy la reseña de un libro doblemente recomenado. Esta peculiar recomendación me llegó desde el blog de Susurros de bibliotecas y también de un simpatico y especial librero: Edward Livingstone que regenta un peculiar negocio Moonlight Books, (si deseas saber más sobre él os podéis dirigir pinchando en el enlace ).
La tienda de los suicidas tiene un peculiar encanto, por todos los que trabajan en ella, aunque tal vez no estamos acostumbrados a un humor negro, donde el protagonismo sea la muerte y los innumerables métodos de llegar voluntariamente a ella.
Algunos pueden pensar que este libro es un canto a la tristeza y la depresión sombría, sin embargo a mí, el protagonista,  me ha hecho sentir todo lo contrario.
Alan, desborda tal optimismo, tanta alegría y ganas de vivir, que cada ocurrencia que tiene me arranca sin esfuerzo, una sonrisa.
El resto de su familia muy al tipo de los Addams, lúgubres, pesimistas y morbosos, dan el contrapunto.
Las descripciones tanto de la tienda como de los diversos clientes alcanzan unos niveles exagerados, lo cual nos provoca una sonrisa constante; si a eso le añadimos la cantidad de referencias a grandes personajes de la Historia cuyo fin fue trágico, la lectura se convierte en breve y muy amena.
Cada pequeña historia nos conduce hasta un final sorprendente donde descubrimos la importancia de sentirse feliz consigo mismo, y sobre todo, en paz con los demás.
Si queréis poner a prueba vuestro sentido del humor y ver desde otro punto de vista los males que aquejan a las personas os recomiendo este libro.

Si yo fuera este libro me gustaría no caer en las garras comerciales de la familia Tuvache.